¿Por qué adoptar la ganadería intensiva sostenible?

¿Por qué adoptar la ganadería intensiva sostenible?

Una historia diferente para la ganadería: eficiencia basada en la ciencia

Un estudio publicado recientemente en Scientific Reports (Nature) evaluó casi 30 sistemas de producción en cinco países sudamericanos y concluyó que ampliar las prácticas sostenibles existentes, como la mejora de los pastos, el pastoreo rotativo y la suplementación, podría aumentar la producción de carne de vacuno en torno a un 43 % para 2050, al tiempo que se reducirían las emisiones totales entre un 20 % y un 40 %. El estudio también reveló una disminución del 33-50 % en la intensidad de las emisiones y una fuerte mitigación del efecto de calentamiento del metano cuando las reducciones se mantienen a lo largo del tiempo.

Las previsiones indican un aumento del 40 % en la producción de carne de vacuno para 2050 en comparación con los niveles actuales, junto con una presión creciente en materia de productividad y sostenibilidad.

La adopción de tecnologías existentes para mejorar la eficiencia de la producción mundial de carne de vacuno podría reducir las emisiones hasta en un 70 %, bajándolas de 7,3 a 2,5 GtCO₂e/año, sin dejar de satisfacer la demanda alimentaria para 2050. La FAO refuerza esta evidencia en La ganadería y el cambio climático, donde se muestra que las emisiones pueden reducirse significativamente mediante una gestión eficiente y una nutrición equilibrada.

Pero, ¿qué significa «sistema de intensificación ganadera»?

Cuando hablamos de intensificación sostenible, no nos referimos a «más insumos a cualquier precio». Significa producir más por hectárea mediante una gestión más inteligente del suelo, el forraje y el ganado, reduciendo tanto el tiempo hasta el sacrificio como las emisiones de metano por kilogramo de carne de vacuno.

Para poner en práctica este concepto, hay varios principios clave que aparecen constantemente en la literatura:

  • Mejora de los pastos y pastoreo rotativo (suministro constante de alimento y pastos de alta digestibilidad);
  • Corrección y fertilización del suelo basada en el análisis del suelo;
  • Suplementación estratégica para acelerar el aumento de peso.
  • Integración de cultivos, ganadería y silvicultura (ILPF) o sistemas silvopastoriles, según proceda;
  • Genética y salud animal adaptadas al entorno local.

Estas medidas aumentan la digestibilidad del forraje, acortan los ciclos de producción y aumentan la densidad ganadera por hectárea, lo que se traduce en menores emisiones por unidad de producción.

Caso: Fazenda Santa Brígida (GO) — un ejemplo de intensificación regenerativa

En Ipameri, Goiás (Brasil), la Fazenda Santa Brígida se ha convertido en un símbolo de la Integración de Cultivos, Ganadería y Silvicultura (ILPF) en el país. El proyecto, desarrollado con el apoyo de Embrapa Cerrados y la Red ILPF, está ampliamente documentado en informes técnicos y estudios.

La finca implementó el sistema ILPF en 2006, sustituyendo las áreas degradadas por cultivos intercalados, pastos y árboles. Según la publicación de Embrapa Integração Lavoura–Pecuária–Floresta: caso de sucesso da Fazenda Santa Brígida no Estado de Goiás, la productividad del suelo aumentó entre cuatro y seis veces, mientras que la materia orgánica aumentó en aproximadamente un 20 %, lo que redujo la erosión y mejoró la infiltración del agua.

Este caso demuestra que la intensificación no significa confinamiento; representa una producción regenerativa, con árboles, cubierta vegetal y pastos activos durante todo el año.

Desafíos económicos e impacto climático

Los análisis económicos muestran que los sistemas intensivos bien gestionados pueden aumentar considerablemente la rentabilidad gracias a unas tasas de carga más elevadas, una mejor calidad del forraje y una rotación más rápida del ganado.

Sin embargo, la intensificación requiere una inversión inicial, lo que puede suponer un reto especialmente difícil para los pequeños y medianos productores. FGV Agro estimó el coste medio de la restauración de pastos entre 4000 y 6000 reales brasileños por hectárea, con un retorno económico en un plazo de tres años.

La buena noticia es que existen diversos mecanismos financieros y políticos en todo el mundo que apoyan a los productores en la adopción de prácticas de intensificación sostenible. Muchos países han desarrollado programas de crédito verde, iniciativas de financiación del carbono y fondos de sostenibilidad rural para ayudar a cubrir la inversión inicial en la recuperación de pastizales y los sistemas integrados. Por ejemplo, el Plan ABC+ de Brasil, liderado por el Ministerio de Agricultura, ofrece líneas de financiación específicas para la ILPF y la restauración de pastizales, lo que sirve de modelo para programas similares en toda América Latina y más allá.

En términos climáticos, los autores del informe Scientific Reports (Nature) estiman que si se adoptaran ampliamente prácticas de intensificación sostenible, sería posible:

  • Reducir las emisiones anuales del sector ganadero hasta en 0,2 GtCO₂e.
  • Liberar más de 100 millones de hectáreas de pastizales para su regeneración.
  • Neutralizar hasta el 90 % del calentamiento relacionado con el metano para 2050.

Estos hallazgos posicionan a la ganadería como una parte clave de la solución climática global, siempre y cuando opere con métricas científicas y verificables.

Cómo empezar: una hoja de ruta sencilla y verificable

Para los productores que están listos para pasar de la intención a la acción, el camino hacia la intensificación sostenible puede ser práctico y basado en datos.

  1. Comience con un diagnóstico claro del área. Analice las condiciones del suelo, las plantas y el agua. Utilice el historial de producción y las lecturas del vigor del pastizal para definir qué áreas deben ser priorizadas para la intervención.
  2. Desarrolle un plan de gestión con objetivos realistas. Esto significa establecer una renovación gradual de los pastos, implementar el pastoreo rotativo, ajustar los suplementos a las curvas de suministro de forraje y mantener un calendario sanitario que favorezca la productividad a largo plazo.
  3. Mantenga la continuidad de las mediciones y la transparencia de los registros. Realice un seguimiento de los indicadores de rendimiento, como el peso, la densidad ganadera, la ganancia media diaria y la edad de sacrificio, al tiempo que supervisa las métricas medioambientales, como las emisiones estimadas y la cobertura del suelo.
  4. Revisar trimestralmente y ajustar. Reevaluar las tasas de almacenamiento, los insumos y las prácticas de gestión. La eficiencia aumenta cuando las decisiones se basan en datos y son ágiles.
  5. Por último, acceda a programas de financiación o apoyo. Utilice expedientes técnicos bien elaborados que combinen datos de producción y medioambientales para demostrar la reducción del riesgo y el impacto socioambiental cuantificable.

Para profundizar en el conocimiento técnico de los sistemas de integración y sus beneficios, la plataforma de Valora Earth es un excelente punto de partida. Ayuda a los pequeños agricultores a planificar su intensificación paso a paso, con un asistente técnico virtual disponible para guiar cada decisión y proceso a lo largo del camino.

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